Testimonio de Samuel
Dolor pélvico

En Mayo del 2018 llegué a Fisioterapia Especializada con algo que no sabía si se me quitaría o no. En octubre del 2017 sufrí una fuerte contractura en piso pélvico que afectaron mi periné y genitales, todo esto provocado por 3 hernias inguinales que jalaron parte de mi vejiga. El dolor era tal que me costaba trabajo sentarme o ir al baño lo cual me generó bastante ansiedad por no saber si me curaría o podría volver a cargar algo, hacer ejercicio o actividades que hacía antes de ese octubre.

Después de buscar varias opiniones con distintos doctores, el diagnóstico fue que tenía una contractura pélvica pero no sabrían como tratarla y es cuando busqué y di con Fisioterapia Especializada. Durante de mi evaluación, recibí la mejor explicación de lo que pasó y cómo sería el tratamiento por parte de la Doctora Miriam Ovadía y es cuando me decidí a comenzar el tratamiento.

Después de varios meses de terapia, hoy puedo hacer prácticamente lo que he hecho en mi vida en un 90%. Los dolores y las molestias se fueron y solo sigo en un tratamiento vigilado para evitar otra contractura pero estoy feliz de regresar a mi calidad normal. Como paciente les puedo compartir que el tratamiento es la principal razón de mi cura pero les recomiendo mantenerse con mente muy positiva y seguir las indicaciones del tratamiento.

Si tu padecimiento afecta tu piso pélvico y tu nervio pudendo, debes tener paciencia. Es algo que gracias al tratamiento y otras actividades donde aprendí a relajar mi piso pélvico, irá quitando poco a poco la contractura de los músculos pélvicos. Lo más importante es llegar a tiempo, mantente positivo, no desesperarse, sigue el tratamiento al pie de la letra. Esto recuperará tu confianza de regresar a la normalidad y esto es posible.

Testimonio de Carmen. 50 años. Ciudad de México.
Secuelas post-quirúrgicas por cáncer

Llegué a esta fisioterapia por recomendación, ya que tuve una cirugía de riñón que me dejó secuelas y adherencias musculares y como soy cantante de profesión, eso me impedía tener un buen desempeño en mi diafragma y músculos contiguos. Gracias a la rehabilitación he ido recuperando tono y fuerza en mi musculatura que me ha beneficiado a la hora de cantar.
Recomiendo ampliamente esta terapia, ya que ha influido profesional y personalmente en mi autoestima y mi vida, pues además ha mejorado notablemente el aspecto estético de todo mi tronco.


Testimonio de Laura. 33 años. Ciudad de México.
Recuperación post-parto

Hola. Soy una mujer de 33 años y pertenezco al grupo del 33.3% de mujeres que quedan con algún tipo de incontinencia después de un parto vaginal. Por otro lado, también pertenezco al grupo de mujeres que soñó y sigue soñando con tener su parto de la forma más natural posible: sin anestesia, en agua, en cuclillas, con doula, en casa u hospital especializado, y que dure lo que dure. Así fue como pasó con mi primer hijo, y tuve una experiencia increíble. Me preparé mental y psicológicamente para este maratón. Durante el embarazo hice yoga prenatal y tomé un curso de parto humanizado, pero nunca nadie me habló de preparar mi piso pélvico: ese músculo que sostiene bebé, vejiga, uretra, recto, y todos los órganos que hay hacia arriba. Así que después de un parto natural tal cómo lo había soñado, me di cuenta dos meses después que mi piso pélvico estaba pagando el precio de haber cumplido ese sueño, pues sentí que había perdido total conexión con el músculo y no lograba hacer una contracción.

Entré a terapia manual y electro estimulación por 8 meses (dos veces a la semana), y luego hice por 3 meses (3 veces por semana) gimnasia hipopresiva. Sentía que controlaba mucho más, pero la verdadera prueba de fuego era cuando me enfermaba (mi hijo entró al jardín, o sea me enfermaba cada 2 meses). Cada vez que estornudaba, tosía o me sonaba se me salía algo de orina, y ni hablar de correr más de 3 metros. En total pasaron dos años desde el nacimiento de mi hijo y sí había mejorado un poco, pero la verdad no lo que había esperado.

Encontré a Miriam por casualidades de la vida y decidí darme una oportunidad más. Salí de la primera cita muy triste, ya que en pocas palabras lo que me dijo fue que había perdido mi tiempo y mi dinero en tantas terapias que no estaban diseñadas para mí, que tenía una contractura en el músculo, y que ni soñara con quedar embarazada hasta no estar más fuerte. Obviamente esa fue la parte qué más duro me dio. Su diagnóstico me pareció un poco radical, así que decidí buscar tres opiniones más y dio la casualidad que todos pensaban igual que yo. Sin embargo hice caso omiso tanto a estas opiniones como a mi ego, y me basé en mi experiencia: casi dos años de terapias sin ningún resultado prometedor. No tenía nada que perder con esta nueva terapia. Así que comencé, y qué bien que lo hice.

A los 4 meses de terapia le pregunté a Miriam, qué pensaba de un posible embarazo y me dio luz verde. Hoy en día 5 meses después, tengo 20 semanas y continuo en terapia dos veces por semana preparándome para un parto natural nuevamente. Esta vez me siento más segura y preparada ya que primero estoy más informada, y segundo mi cuerpo está más fuerte. También estoy consciente de una posible cesárea en caso que mi piso pélvico esté en riesgo y una parto me vaya a afectar realmente la calidad de vida. Una cosa que tengo que aceptar es que ya no soy la misma de antes (las que somos mamás sabemos esto), y que no puedo pretender quedar como si nada hubiera pasado.

Invito a todas las mujeres a conocer su piso pélvico, a ubicarlo, sentirlo, y hasta sexualmente aprender a explorarlo (sí mejora el sexo definitivamente). Invito sobre todo a las mujeres que planean o ya están embarazadas, a preparar su cuerpo para un parto o simplemente como algo preventivo (en lo personal me hubiera encantado tener esta oportunidad antes de haber tenido mi primer hijo). Y por último invito a las personas que como yo están pagando el precio por la falta de información. Sepan que la incontinencia antes y después de un parto se puede prever, prevenir y solucionar. Realmente vale la pena hacerse una valoración con un especialista y sencillamente conocerse.

Con esto me despido, muchos éxitos a todas en su proceso.

Testimonio de Euridice. Ciudad de México.
Recuperación post-parto

Hace siete meses, tuve una experiencia increíble por un lado, porque nació mi bebé, y a la vez un poco traumática, casi me quedo en el parto por negligencia médica, se me pegó la placenta y el doctor tardó tres horas en sacarla, en fin. Después de todo este proceso descubrí que tener un hijo no es tan fácil como lo pintan, y tampoco todos los cuerpos de las mujeres están "habilitados" para tener partos naturales. Descubrí de la peor manera que no lo debí de haberlo tenido así, terminé con varios desgarros de tamaño importante, todos se fueron para enfrente, inclusive se me desprendió uno de los labios, además de que quedé con incontinencia y la vejiga caída; mi ginecóloga, quien no estuvo en mi parto, me dijo que así quedaría, que con que hiciera ejercicios "kegel" podría mejorar un poco, pero no sabía cuánto, inclusive me llegó a decir que era más bien un tema psicológico por lo ocurrido en el parto.  Saber cómo quedé me deprimió, pero al mismo tiempo no podía concebir la idea de quedarme así y dejar que, literal, el tiempo sanara lo que pudiera. Decidí no darme por vencida y buscar a alguien que pudiera ayudarme, pensaba que la ciencia ha avanzado tanto y que no creía que era la única mujer a la que le hubiera sucedido esto. Pasé un mes entero buscando sobre el tema, viendo diferentes opciones, y buscando qué era lo que ocasionaba esto, por fin un día apareció alguien en México que se dedicaba a la rehabilitación del suelo pélvico, y vi que era la información de Miriam. Al principio no sabía qué iba a pasar o si funcionaría o no, pero decidí intentarlo, hoy en día he mejorado muchísimo podría decir que ya casi estoy al 100, aunque me faltan un par de cirugías para arreglar la parte estética y estoy a nada de vencer la incontinencia, reeducando a todo mi piso pélvico y todo lo que ello conlleva, nadie te habla de lo que pasa después del parto, pero yo sí te puedo compartir que hay opciones, y que si estás leyendo esto, es porque algo hizo que buscaras ayuda. Te puedo decir que sí vas a obtener resultados y que mejorarás tu calidad de vida, así como la he podido mejorar yo.

Testimonio de Aura. 27 años. Ciudad de México.
Recuperación post-parto

Acudí a esta terapia para rehabilitación del piso pélvico ya que tuve secuelas post-parto que no había podido atender por desconocimiento de tratamientos como éste. He tenido muy buenos resultados, que me han beneficiado tanto físicamente como profesionalmente, porque al dedicarme al canto operístico me he visto beneficiada al rehabilitar toda esa zona, ya que está íntimamente ligada a esta actividad



Testimonio de un ferviente admirador de la vida P.J.G.V.A. Ciudad de México.
Incontinencia por cirugía de próstata

El 29 de junio de 2015, me extrajeron la próstata, afortunadamente el cáncer se encontraba encapsulado en un 80% de la próstata, dando resultado patológico un cáncer de 4.0+4.0.

Posterior a la operación fui entubado a una bolsa de plástico para recolectar la orina por 15 días, después me recomendaron la utilización de una bolsa ajustada parecida a un condón con salida de orina a una bolsa para ser sostenida en una pierna con una capacidad de 300ml., este sistema nunca me funcionó, pues era muy difícil el vaciado de la bolsa recolectora y casi siempre sufrí de accidentes tratando de controlar su manejo, y en otras ocasiones el condón con la salida de la orina caliente se zafa del pene por la sensibilidad que tiene a la temperatura.

Finalmente opté por usar pañales de adulto y protectores para incontinencia urinaria, lo que me ocasiono un estado de depresión mayúsculo.

Probé medicamentos homeopáticos logrando un pequeño avance en cuanto a la incontinencia; por otro lado, los ejercicios físicos recomendados por el proctólogo, tampoco me dieron resultado.

En el mes de noviembre, comencé a recibir una terapia de piso pélvico dos veces por semana, además de comenzar a realizar ejercicios dirigidos específicamente a mi problemática, y fue que comencé a contener la expulsión involuntaria de la orina. Admito que a pesar de notar avance en la disminución de la incontinencia, me vi envuelto en estados depresivos y al mismo tiempo trataba de ayudar a la contención de la expulsión de la orina, dejando de tomar líquidos regularmente, lo que me provocó una deshidratación que, si bien es cierto, ayudó a mejorar a la incontinencia, me percate que estaba perdiendo la memoria de largo, mediano y hasta corto plazo; consecuentemente, me olvidaba de hacer los ejercicios físicos del piso pélvico, dejando todo, en la utilización de la máquina para fortalecer los músculos y no de manera paralela, como debería de ser.

Una vez rehidratado nuevamente, la depresión fue desapareciendo paulatinamente para retomar los ejercicios físicos y con la ayuda de la máquina pude lograr avances significativos en la recuperación de la memoria, así como en la disminución importante de la incontinencia, dejando de usar pañales y haciendo vaciados de la vejiga hasta cada tres horas.

Este testimonio no tiene otra finalidad más que sirva de orientación a otras personas de cómo opte por la operación radical de la próstata por el terrible cáncer. Así como un reconocimiento al trabajo profesional realizado en la selección y aplicación de los programas hasta ahora desarrollados científicamente, al mismo tiempo los ejercicios físicos recomendados para el fortalecimiento de los músculos relativos al piso pélvico, en mi caso por la T.F. MIRIAM OVADÍA.

 

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